Enfermedades Exantemáticas - El Sarampión

El sarampión es una enfermedad infecto-contagiosa englobada dentro de las conocidas como enfermedades exantemáticas, se denominan así porque se manifiestan por medio de un exantema, es decir, una erupción en la piel. Se trata de una enfermedad muy contagiosa y grave, causada por un virus de la familia de los paramixovirus que normalmente crece en las células de revestimiento de la faringe y los pulmones. Se trata de una enfermedad humana que no afecta a los animales.

Antiguamente era muy común. En 1980, antes de que se generalizara el uso de la vacuna, causaba cerca de 2,6 millones de muertes al año. Es una de las principales causas de muerte entre los niños pequeños, a pesar de que hay una vacuna segura y eficaz para prevenirlo. En 2013 hubo cerca de 150.000 muertes por sarampión en todo el mundo. La vacunación contra el sarampión ha proporcionado grandes beneficios a la salud pública, reduciendo la mortalidad mundial por esta causa en un 78% entre 2000 y 2012.

Como siempre, afecta más a países en vías de desarrollo, que carecen de adecuados programas de vacunación. En estos países, el virus del sarampión es una causa significativa de muerte en niños de uno a cinco años de edad, y en sujetos inmunodeprimidos (VIH) y desnutridos, principalmente aquellos con déficit de vitamina A. Las embarazadas sin vacunar pueden sufrir complicaciones graves como el aborto, un parto prematuro o incluso morir.


ESTADO ACTUAL DEL TEMA:

Un brote en Europa con más de 22.149 casos en siete países durante 2014 y 2015 ha hecho saltar todas las alarmas, además de la muerte de un niño en Alemania. La inquietud ha llegado a la Organización Mundial de la Salud que ha lanzado un llamamiento para potenciar la vacunación entre los grupos de riesgo, y es que el sarampión se propaga por contacto directo con gotitas provenientes de la nariz, la boca o la garganta de una persona infectada. El estornudo y la tos pueden lanzar gotitas contaminadas al aire.

Existe una moda creciente entre algunos padres, totalmente errónea, que no permiten que sus hijos sean vacunados debido a temores infundados de que la vacuna triple viral, que protege contra el sarampión, las paperas y la rubéola, pueda causar autismo. Repetimos que este es un rumor totalmente infundado, del que no existe ningún estudio que lo corrobore y que pone en riesgo la salud de nuestros pequeños. 



El período de incubación de la enfermedad suele ser de unos 8 a 12 días tras la exposición al virus.

El síntoma principal es la fiebre y la erupción cutánea que:
  • Aparece generalmente de 3 a 5 días después de los primeros signos de la enfermedad.
  • Dura unos 4 a 7 días
  • Generalmente empieza en la cabeza y se extiende a otras zonas, desplazándose hacia abajo.
  • Puede aparecer como zonas planas y decoloradas (máculas) o zonas sólidas, rojas y levantadas (pápulas) que después se unen.
  • Produce prurito o picazón
  • Ojos rojos (conjuntivitis)
  • Tos
  • Sensibilidad a la luz
  • Algias musculares
  • Rinorrea (mucosidad acuosa) 
  • Dolor de garganta.
  • Diminutas manchas blancas dentro de la boca (manchas de Koplik)



Se debe realizar una correcta anamnesis y exploración física del paciente, que casi siempre, supondrá el diagnóstico.

La observación de unos pequeños puntos blanquecinos en el interior de la boca que aparecen en las etapas iniciales de esta enfermedad (manchas de Koplik) junto con la clínica nos dará un diagnóstico certero. 

Cuando el diagnóstico no esté muy claro, se puede realizar una analítica sanguínea para detectar anticuerpos antisarampionosos en suero.

El diagnóstico diferencial se deberá realizar con otras enfermedades exantemáticas como rubeola, exantema súbito o escarlatina.



No existe un tratamiento curativo para el sarampión, sólo es efectiva la vacunación. 

En caso de que se produzca la infección, el tratamiento consistirá en la administración de antitérmicos para la fiebre y antitusígenos para la tos. El enfermo tiene que guardar reposo, esto es, tratamiento sintomático. 

Recordemos que es una enfermedad causada por un virus, por lo que el tratamiento antibiótico sólo se requiere cuando aparecen complicaciones bacterianas. 

La vacuna contra el sarampión se administra a los 15 meses, dentro de la triple vírica. La revacunación se realiza entre los 3 y los 6 años. 

La vacuna del sarampión no debe ser administrada a mujeres embarazadas, ni a personas con alteraciones inmunológicas.









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