Criptorquidia

La criptorquidia es una malformación congénita de los genitales externos masculinos, en la que al menos uno de los testículos no esta presente en el escroto. 




En el 85% de los casos sólo falta uno, siendo el más habitual el derecho. 

Se observa hasta en un 9% de los varones nacidos a término y en más de un 30% de los prematuros.

El descenso testicular por el canal inguinal, comienza a observarse a partir de la octava semana tras la fecundación, estando totalmente completo a las 40 semanas. 


Dos fases:

1ª.- El testículo desciende desde el interior del abdomen hasta el anillo inguinal interno, este proceso termina en la semana 12 de gestación, quedándose ahí hasta la semana 26-28, cuando inicia su descenso a la bolsa escrotal. Se trata de un proceso que no es dependiente del nivel de andrógenos.

2ª.- El descenso final hacia el escroto sucede en el tercer trimestre de embarazo pudiéndose también dar en los primeros meses tras el parto. En este caso, es un proceso dependiente de andrógenos.

Lo más frecuente es que el testículo ausente se encuentre a lo largo de trayecto inguinal.


Se debe distinguir entre:

  • Testículos no descendidos congénitos. Existe pero no ha descendido a la bolsa escrotal, aunque esta en el trayecto de descenso.      
  • Testículo realmente ausente. El testículo no existe. Se denomina Anarquía.
  • Testículo ectópico. Existe pero no se encuentra en el trayecto de descenso.
  • Testículos no descendidos adquiridos. Reascienden tras el primer año de vida.
  • Testículos en ascensor. Asciende y desciende.






Son importantes los antecedentes familiares de criptorquidia, así como los datos obstétricos del embarazo. El pediatra realizará una exploración física exhaustiva de la zona genital del niño.




Entre las pruebas de laboratorio se pueden realizar diferentes determinaciones hormonales dependiendo del tipo de criptorquidia (cariotipo, LH, FSH, testosterona, Inhibina B, HAM, etc).

Las pruebas de imagen tienen una utilidad limitada, ya que ninguna evitará la laparoscopia, pero pueden ayudarnos a localizar la gónada e identificar otras anomalías. Entre las más usadas, la ecografía, RNM, TAC.

La laparoscopia permite visualizar los vasos deferentes y el epidídimo, siendo a la vez diagnóstica y terapéutica.



Muchos se resuelven espontáneamente a lo largo del primer año de vida, aunque se sabe, que cuanto más se tarde en actuar, mayor es el riesgo de infertilidad futura y/o malignización de la gónada.

La mejora en la fertilidad es manifiesta cuando el tratamiento se aplica antes de los 18 meses, aunque cada vez se tiende a realizar antes (6-12 meses). 

El tratamiento hormonal esta en desuso por alta tasa de reascenso.

El descenso quirúrgico del testículo, u orquidopexia es la terapia más extendida y habitualmente la de primera elección, con un éxito mayor del 74% en casos de testículos abdominales y del 92% para los localizados por debajo del anillo inguinal externo.
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