Molusco contagioso


El molusco contagioso es una infección vírica de la piel, contagiosa y autoinoculable, producida por un virus de la familia de los Poxviridae, género Molluscipox. Es un virus ADN de gran tamaño (200-300nm) y con una baja capacidad de dar lugar a una respuesta inmunológica de la persona infectada.




La infección tiene distribución mundial, afectando principalmente a niños y siendo rara antes del primer año de vida. La transmisión es secundaria al contacto con personas infectadas u objetos contaminados. Se observa con más frecuencia en niños atópicos.



El virus se puede diseminar a través del contacto con objetos contaminados, tales como toallas, ropas o juguetes. También se propaga por contacto sexual. Las primeras lesiones en los genitales se pueden tomar erróneamente como herpes o verrugas, pero a diferencia del herpes, estas lesiones son indoloras.



Presenta una máxima incidencia entre los 2 y 3 años, siendo más frecuente en zonas geográficas cálidas, por mayor exposición al llevar estos menos cantidad de ropa.

Las lesiones típicas son pápulas cutáneas pequeñas e indoloras (2-5 mm), de superficie lisa y brillante, de pocos milímetros de diámetro, del color de la piel, con una depresión central (especie de hoyuelo), de crecimiento lento, con número variable, desde lesiones aisladas hasta docenas. Pueden aparecer en cualquier zona de la superficie corporal.

El período de incubación (desde el contagio a la aparición de las lesiones) es de entre 15 días hasta tres meses.

Cada lesión individual de molusco contagioso se resuelve espontáneamente en un período variable 3 a 7 meses, aunque cada una por si misma puede ser el origen de una lesión nueva por autoinoculación.

DIAGNÓSTICO:

El diagnóstico en general es fácil y se establece sólo a partir del aspecto característico de las lesiones vistas por un ojo experto. Se puede confirmar con una biopsia de las lesiones.

TRATAMIENTO:

Aunque es un proceso autolimitado, su elevada contagiosidad y el fenómeno de autoinoculación hacen que la tendencia general sea tratar las lesiones.

El tratamiento habitual se basa en la eliminación de las lesiones a través del curetaje con la aplicación previa de un anestésico tópico, o bien la aplicación de sustancias tópicas irritantes, congelación o electrocirugía, aunque esto puede dejar cicatriz.

Los medicamentos, como las preparaciones de ácido salicílico utilizadas para extirpar verrugas, pueden ayudar, pero estas medicinas pueden causar ampollas que llevan a una decoloración temporal de la piel. La cantaridina, frecuentemente llamada "jugo de escarabajos", es la solución que más comúnmente se usa para tratar las lesiones en el consultorio del proveedor de atención. También se pueden recetar las cremas de tretinoína o imiquimod.

Resulta importante intentar prevenir el contagio de las lesiones, evitando que el paciente comparta la ropa o toallas, e intentando evitar el contacto íntimo con el paciente infectado.
COMPARTE

Si te ha gustado esta entrada

Deja algún comentario y no dudes en compartir el artículo en tus redes sociales. A nosotros nos harás un gran favor y puede que a alguno de tus contactos también le guste y comparta a su vez. Muchas gracias de parte del equipo de Medicusmeo.

    Comentarios Blogger
    Comentarios Facebook

0 comments :

Post a Comment